Yann Nsaku era un francés de 16 años cuando firmó contrato con el Portsmouth de Inglaterra en el 2009. Por ese entonces, ya se le comparaba con Patrick Vieira, uno de los máximos exponentes del fútbol galo.


 Era, sin dudas, una de las promesas del fútbol. Sin embargo, una lesión en la rodilla cuando militaba en las inferiores del cuadro inglés truncó su carrera y lo convirtió en terrorista. Nsaku cayó en crisis. No sabía qué hacer.


 Su sueño de ser futbolista se venía abajo. Entonces decidió volver a Cannes, su ciudad natal. Allí, en el lugar que lo vio nacer, nunca esperó que su vida iba a dar un vuelco total.


Conoció a un radical islámico llamado Jeremy Sidney, que lo metió en un grupo para propagar la guerra santa sobre Francia, según las autoridades de ese país. El destino que eligió no fue el mejor. Nsaku ahora ha sido detenido en su propia casa, delante de sus padres. Según las autoridades, el grupo radical que este integraba tenía el objetivo de atentar contra grupos de judíos.


 Según algunas informaciones, la relación de este grupo islamita tiene relación con Mohammed Merah, un terrorista que asesinó a siete personas en Toulouse antes de caer abatido en un tiroteo luego de permanecer atrincherado en su casa durante casi 30 horas.
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