El Clásico no terminó de definir el futuro de la Liga, pero sí dejó la confirmación de que el duelo entre Messi y Cristiano es ya parte de la historia del fútbol. Y lo es en un sitio preferente. El lugar que merece una rivalidad jamás vista en la historia del fútbol, que nunca había conseguido enfrentar a dos genios del balón de la talla del 10 y el 7.
El fútbol podía presumir de cualquier cosa, pero hasta la fecha andaba huérfano de uno de esos duelos épicos que han marcado la historia de otros deportes. Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona, los cuatro grandes del pasado, reinaron en solitario. Nadie discutió su sitio en lo más alto del pedestal. Así que el fútbol asiste ojiplático al primer pulso en una misma época de dos futbolistas de tal dimensión. Cristiano y Messi, Messi y Cristiano, se discuten un trono que jamás ha estado tan disputado desde que el balón echó a rodar hace más de 100 años.
La última batalla del Camp Nou resultó decisiva para afirmar que se trata del duelo de futbolistas más grande jamás visto. Gol de CR7, gol de Messi; otro gol de Messi, y otro de CR7. El pulso en su máxima expresión para un empate final entre dos colosos liderados por dos gigantes.
Dos tipos que llevan su rivalidad a la estratosfera del fútbol, hasta un lugar donde nadie más es capaz de llegar. Su poderío es tan descomunal, que son capaces de eclipsar a jugadores tan superlativos como Xavi, Iniesta, Özil, Benzema o Xabi Alonso. Todos ellos actores secundarios en una película con dos protagonistas indiscutibles. Como ocurría con Ginger Rogers y Fred Astaire, cuando se ponen a bailar sólo hay ojos para ellos, por muy bien que lo hagan los demás bailarines.
Dos titanes 
Cristiano y Messi se han acostumbrado a verse siempre en la meta. En su pulso particular, cada uno tiene su estilo, cada uno viaja a su ritmo, pero al final su camino siempre se encuentra. Ya sea en la disputa de títulos, de récords o de galardones particulares, están condenados a luchar el uno contra el otro. Tan distintos y tan iguales. Sólo hay una cosa que les une: la ambición.
Es un duelo de titanes. Guardiola lo dijo claro: "Messi y Cristiano se retroalimentan". Y Mou más todavía: "Debería 
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